06 noviembre 2015

Claire McCardell...una visionaria en los años '30


Conocer a Claire McCardell es descubrir a una de las diseñadoras más revolucionarias del s. XX. Su particular visión práctica de la moda y las restricciones durante la Segunda Guerra Mundial definieron, más que limitaron, su forma de diseñar. 

Poseedora de una genial capacidad para entender el carácter de la mujer americana, integró la estética del diseño parisino y las enseñanzas de su adorada madame Vionnet para ser la auténtica artífice del american look: un casual elegante y ponible que se convertiría en la seña de identidad de la moda americana, mucho antes que lo concibieran Calvin Klein, Dona Karan o Carolina Herrera.

Sin Claire MCCardell es difícil comprender el concepto vanguardista de la moda, su ingenio sentó las bases de muchas de las tendencias que determinan la herencia sobre la que se han formado la mayoría de los diseñadores.


COLECCIÓN CÁPSULA...Si la idea de reducir nuestro vestuario a una cápsula de 33 prendas nos resulta toda una aventura, Claire McCardell sólo necesitó una vacaciones por Europa para diseñar en 1934 los "separates": falda larga, short, chaqueta, pantalón y dos tops, uno de ello una camisa halter. Con estos seis básicos, disponibles en lana negra y más tarde en un pattern de cuadros, se ahorraba equipaje sin dejar de estar perfectamente vestida en todo momento.





MINIMALISMO...En 1938 diseña el Monastic, un vestido de corte al bies, mangas sueltas y cinturón para marcar cintura y el Popover un vestido abrigo con mangas anchas y con el único adorno de dos bolsillos de parche, para llevar solo o sobre el traje de baño. Ambos definirían la esencia del casual americano basado en la calidad de los materiales y en cortes severos, pero atractivos, que buscaban un funcionalidad ponible.






TOMBOY...Su infancia con tres hermanos pequeños la hizo apreciar los cortes masculinos, por ser cómodos y favorecedores. Con la integración de la mujer en la vida laboral durante la guerra, Claire apostó por una feminidad más sutil, más deportiva, alejada de tejidos brillantes. El algodón, el punto o el denim se usaban durante todo el día con pantalones amplios, largos abrigos y blusas con cuellos camiseros. 





LAS BALLERINAS...La escasez de piel durante la guerra la obligó a recurrir a las zapatillas de ballet, empleadas en los espectáculos de Broadway, para calzar su colección de 1941. Las Ballerinas, como las llamó Claire, comenzaron a venderse en Lord&Taylor o Neiman Marcus y su creador, el gran Capezio, fue portada de Vogue en 1949.




ARTY...Mucho antes que la cultura pop o la genial Miuccia estamparan la obra de artistas contemporáneos sobre sus diseños, McCardell lanza en 1955 Modern Masters. El final de la guerra marcó un cambio de registro hacia diseños más femeninos, más festivos, con una estética pin up y donde los estampados eran el principal reclamo. Y para ello contó con la colaboración de nada menos que Picasso, Marc Chagall, Joan Miró, Fernand Léger o Raoul Duffy.







 


Una adelantada a su tiempo que sentó las bases del ready-to-wear e imaginó mujeres cosmopolitas y viajeras que valoraban el sentido estético de lo cotidiano.



2 comentarios:

  1. Excelente publicación Susana. La voy a guardar en favoritos.
    Feliz fin de semana!!!

    ResponderEliminar
  2. Yo también desconocía a Claire McCardell y me ha sorprendido su aportación al concepto del ready to wear actual! Un saludo Vogue paraguas y de nuevo gracias.

    ResponderEliminar